Sus origenes

Por motivos de la Segunda Guerra Mundial, fueron muchas las personas que se vieron obligadas a buscar nuevos horizontes y así tener una nueva oportunidad de rehacer sus vidas lejos de su país de origen.  Un ejemplo de ello, fueron los Israelitas José Spitzer V. y Erwin Krauskopf N. que junto a sus familias llegaron a Chile, radicándose en particular en la ciudad de Valdivia.  Es aquí donde forjan una Empresa de Bombones y Mazapanes dando origen a la Confitería Sur; con sus conocimientos en el rubro, trabajo y dedicación, lograron rápidamente un reconocimiento a nivel local y posteriormente nacional, creando una tradición que se remonta a su país natal.

Transcurría el  año 1967, cuando dos jóvenes valdivianos, Liliana Trujillo R.  y Anex  Marcos Flández P.  comienzan a laborar en dicha fábrica adquiriendo en forma muy rápida todos los conocimientos y habilidades en la confección de mazapanes, bombones y calugas caseras.

En un comienzo la labor fue ardua y agotadora, pero la experiencia adquirida bien valió la pena para esta pareja de jóvenes.  Al correr los años de trabajo y compañerismo éstos deciden unirse en matrimonio1971 – y así continuar juntos en el rubro que tanto los apasionaba.

En el año 1975, una vez fallecidos sus queridos maestros, el matrimonio tiene la oportunidad de comenzar a laborar en una nueva empresa del rubro que se instalaba en la ciudad, Chocolatería Entre lagos.  La experiencia y conocimientos que ellos poseían permitió que surgieran rápidamente dentro de la nueva empresa y a razón de mucho trabajo, responsabilidad y por sobre todo dedicación lograron ser jefes de sección.

Con toda la experiencia adquirida durante tantos años, en 1995 el matrimonio Flández Trujillo decide independizarse y crean su propia empresa de chocolates y mazapanes, dando origen a Chocolatería Valdivia.  En sus inicios la labor fue desarrollada con gran sacrificio y mucho corazón, pero por sobre todo con mucha fe y esperanza puesta en el futuro de sus hijos, quienes a la vez comenzaban sus vidas universitarias y a dedicar parte de su tiempo al trabajo con los Papás. 

Gracias a los conocimientos adquiridos en los años de universidad, sus hijos, Corina y Javier – Administradora de Empresas de Turismo e Ingeniero Comercial, respectivamente – deciden dar un vuelco a la imagen de la empresa.  Es así como surge la nueva imagen corporativa, donde uno de los principales objetivos es rescatar el carácter artesanal en la elaboración de bombones y mazapanes y hacer de ésto una presentación afín con dicha filosofía, preocupación permanente en la labor desempeñada. 

Buscando representar a nuestros ancestros, quienes vivían y trabajaban de forma artesanal, es que se hace uso de su lengua, el Mapudungún, dando el nombre de CHOCOLATERÍA PEUMAYEN, que se define como un “lugar soñado” de las más variadas exquisiteces, que puedan llegar a su paladar.

En la elaboración de los productos, las mejores materias primas existentes en el mercado están presentes, lo que unido al permanente sello de calidad,  se logra finalmente obtener un producto único en el mercado.

No cabe duda que esta creciente empresa familiar, con un capital humano de mas de 50 años de experiencia, los convierte en verdaderos herederos de esta dulce tradición, lo que permitirá ampliar sus horizontes y concretar en un momento no muy lejano una serie de proyectos, que tiendan a un reconocimiento a nivel nacional e internacional.